O entre el hachís y la moto
Quién nos iba a decir -a él y a mí- que un día nos encontraríamos.
He fantaseado con Hashimoto y sólo lo veo de espaldas, mirando un volcán azul. Pero lo cierto es que vivía en la Alemania de 1912 y que, pegado a un microscopio, escrutaba cicatrices en las tiroides de los tristes conejos blancos. Como yo.
Apenas me he casado y ya ha entrado en mi vida. Me altera, me deslumbra. Me arranca el resuello. Me crea palpitaciones. (Y, para ser sinceros, me hace hasta ir al baño).
La enfermedad de Hashimoto. O entre el hachís y la moto.
Feliz año a todos.
P.D. Con talante: y todas, ciudadanos y ciudadanas.
H. — 31-12-2005 14:06:35
eltiomark — 07-02-2006 17:01:51