Análisis semántico y mitográfico de la afirmación
Todo está en Pocitos -véase Positos, barrio pijo (véase pituco) de Montevidivi, divi-. Ésta es la grave frase que, sin cesar, me repetía un buen, extrañado amigo.
Así que me tragué el orgullo -nótese orgullo navarro-, me apeé del burro -nótese burro navarro- y acepté con la frente marchita la cruda realidad.
(Cuando la frente se marchita toca el corazón).
El resultado fue que encontramos no ya en Pocitos, sino en la vecina y aventajada Punta Carretas -véase Villa Biarritz- un hermoso apartamentito de un cuarto en el que esperábamos recibir a nuestro querido y recordado amigo como hijo pródigo.
Pero no. Siguiendo la máxima que hoy nos congrega, todo está en Pocitos, la abogada más gorda y loca del planeta también está en Pocitos. En concreto, cual guardián del capítulo 10 de "El proceso": frente a nuestra puertita. Así que a buscar de nuevo.
No en vano, en Pocitos nos encontramos ayer con el Cancerbero, que iba a visitar a Virgilio en la boca del infierno -que también está... ahí- para informarle de que en el laberinto de Pocitos ya no se encuentra la muchacha.
Todo está en Pocitos, menos Ariadna.
nomeacuerdo — 30-11-2005 21:25:18
Dogbert Jr, el casero — 13-12-2005 20:58:10
Cheeshire Cat — 29-12-2005 10:19:38