O del tiempo en que amaba a Vania el Forzudo, que supo dormir siete años en una chimenea
A la señorita Melindres le ha salido alergia a la picadura de pulga. (Por favor, no me preguntéis cómo lo sé. Pero lo sé. Pica).
Como una Cenicienta vuelta del revés, a las doce en punto de la noche suplicaba al señor Farmacéutico, que me QUITAAARA el escozor. Y con una sonrisa salvadora, el señor -o el Señor, al que aprovecho para dar las gracias- me alargó un antihistamínico. Y luego, dos horitas en la cama aguantando los residuos de picor al más puro estilo Om.
En el duermevela vino a mí la imagen de Michi Patapalo, quien en "Las aventuras de Vania el Forzudo" era capaz de congelar a las chinches con el sonido de su armónica.
Michi Patapalo me agarró de la mano y me arrastró al sueño. Y entonces vi a uno de mis primeros amores, Vania el Forzudo, dormido por siete años en una chimenea. Pero cuando mi boca le llamó, sólo dijo: "Gregorio".
Sonó la armónica de Michi.
Me doy cuenta de que ya no soy una niña. Ahora amo a Gregorio Samsa.
nomeacuerdo — 21-11-2005 19:32:20