Inauguración de la Señorita Melindres
Pertenezco a esa clase de personas que jamás se pondría la ropa interior de otra persona.
Conviene señalar las desventajas de esta consciente decisión.
Nunca me pondré en bañador aunque haga un día esplendoroso, ni podré retozar en el agua, si no es con mi propio traje de baño. Seré incapaz de alargar el brazo y decir "sí, quiero" cuando alguien me ofrezca su bañador de recambio.
Moriré con las bragas puestas en el caso de no haber podido cambiármelas por -pongamos el caso- robo de bolso en medio de un agreste paisaje.
Así soy y hay que asumirlo.
Tenía cuatro años cuando me hacía verdadero pis en una excursión familiar en el Roncal. Acompañaban a mis padres algunos de sus amigos. Yo aguantaba como una auténtica campeona el fuego del bajo vientre. Hasta que no pude más.
Al afrontar la mirada asombrada de los presentes, señalé el balcón que tenía sobre mi cabeza. Y sugerí: "Mirad, están regando las plantas".
Queda inaugurada la sección "Señorita melindres": Normas de higiene corporal, mental y moral. Guía práctica.
nomeacuerdo — 17-11-2005 16:31:40
Cheeshire Cat — 18-11-2005 12:14:06
eltiomark — 21-11-2005 15:02:24