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Sigo

Archivado en Mi mundo al revés • Fecha: 28-07-2006 03:33:52

Al menos, más o menos

No, querido Nomeacuerdo, no encontré candidata que valiera la pena, de modo que he tenido que remangarme y ponerme yo misma con la tesis. Bajo la presión de esta realidad aplastante, he decidido no tener vida social. Que es lo que se estila.

Al menos, hasta que uno revienta. Entonces se busca una salida. En mi caso, Iguazú.

El mundo se contagia. Iguazú orina la peor sequía en 70 años.

Ay, Uruguay.


Busco

Archivado en Las guerras carlistas • Fecha: 09-05-2006 01:32:53

Tía buenorra

que quiera y/o se preste a rematar la tesis por mí. Se solicita chicas voluntariosas con muslos de hierro para golpear a todos los coches montevideanos que amenacen con arrollarlas en los inexistentes pasos de cebra. Se agradecerá que sepan corregir prácticas en tres colores, y que ninguno de ellos sea rosa. Le tienen que gustar los niños, los perros y J. Ha de dominar inglés y, puestos a pedir, francés, italiano y el alemán suficiente como para decir con estilo: "Mi ardilla roja tiene hipo". Cualquier conociemiento de árabe, sobre todo insultos, será valorado positivamente. Su tiroides, garganta y cuerdas vocales deberán funcionar correctamente, pues todas las mañanas se le requerirá cantar el himno de Navarra en Do mayor. Preferiblemente, de ascendencia carlista y caderas redondeadas.

Así me tiraré a la bartola y me dedicaré al republicanismo.


Z

Archivado en Señorita melindres • Fecha: 07-05-2006 23:02:23

Héroes en mi tejado

Era noche cerrada cuando, el otro día, regresábamos de la universidad a casa. Y nada más doblar la esquina de nuestra calla, nos tropezamos con dos camiones del ejército cargados con focos del tamaño de dos hombres por dos hombres. Las luces se cruzaban en el cielo y lamían los frentes de los edificios. Entre ellos, constantemente, nuestra burguesa terracita.

Estar en medio de semejante película, la verdad, impresiona. Me aferré a la mano de J. y, pasito a paso, dejamos atrás el que, parecía, era motivo de tanta protección: la fiesta que se organizaba en el restaurante del castillo Pitamiglio.

- Lo han comprado unos mejicanos -dijo el portero; los ojos brillantes-. Han alquilado los camiones del ejército para jugar con las luces.

Miré hacia uno de los vehículos. Uno de los soldados llevaba en la mano un bocadillo atravesado de luz.

Fue entrar a casa y lanzarnos hacia las ventanas con la excusa de cerrarlas bien. Atracción por lo prohibido o por ser ametrallados, quién sabe. La duda siempre tiene sombras insospechadas.

Y pronto lo comprobamos. Algo se movía más allá de nuestra terracita. Sí, aquella situada a menos de medio metro del tejado más bajo del castillo. Una sombra veloz que, justo, se escondió detrás de la chimenea del restaurante. Un foco recorrió ese punto. Puse en suspenso el corazón. Pero ahí no había nada.

- ¿Lo has visto? -dijo J.
- ¿Qué? -, aunque lo sabía.
- Ahí hay alguien.

Hubo un movimiento de manta o sábana agitándose tras la chimenea. Una manta negra, ligera, silenciosa.

- Vamos a cerrar -, y traté de no parecer suplicante.
- No.

J. achicó los ojos. Yo, también, pero con cautela.
Y, entonces, salió de la chimenea.

El enmascarado agitaba su capa como si ensayara mentalmente un salto. Un haz de luz serpenteaba a su lado, pero él sólo retrocedía lo suficiente como para evitarlo. Paseaba de un lado al otro de la cornisa. Las botas, flexibles; el sombrero andaluz, calado; los ojos, sin brillo bajo su alero.

Se volvió hacia nosotros. Y agitó la capa.
¿Había una mirada en esa profundidad?

Solté repentinamente la cuerda de la persiana, que cayó con un golpe seco. J. me miró interrogativo.
- No me interesa -, le dije.

Pero un escalofrío cosquilleaba en la nuca. Hay quienes pueden ser Lois Lane. Y hay quienes no queremos -por Dios- que los amantes te salten desde el balcón, escapando de un fogonazo de luz. Comprendo que impresiona a cualquiera. Pero, ahora lo sé, no son mi tipo.

Así que ronroneé:
- Vamos a ver la tele.


Más Casado

Archivado en Señorita melindres • Fecha: 25-04-2006 02:10:49

La compra de una profesora

Corrija esta frase:

- La profesora gallega esta braba. Me pregunto porqué a venido a Uruguay. ¿Lo habrá hecho motu propio?

Respuesta audaz de uno buen chico que se lía con la be y la uve.

- La profesora gallega está bárbara.

Buen intento. Pero lo he suspendido. Y en el momento en que redondeaba la nota, una mosca panzuda, amarilla, sonora y lenta ha venido a tocarme las narices. Se ha metido en mi estuche. Y ha montado una barricada dentro.

La acabo de atrapar en un bote de lápices. La veo intentando salir, desesperada. Su sonido todavía hace vibrar esta bárbara y podrida conciencia mía.


Tiempo

Archivado en General • Fecha: 25-04-2006 01:52:19

Sola en la universidad

Me gusta la universidad en silencio. El canto de letras. El ruido que el ordenador hace cuando funciona pero deja constancia de su presencia. Sus guiños. El reloj de su tripa.

Preñado de melancolía. No comprendo otro corazón.

Me gusta estar sola. Cerrar los ojos cansados. Sentir que la oscuridad los atraviesa.

No comprendo otro modo de quererte.